• Tener un ritmo del día relajado, pero predecible. En el ritmo y la repetición encontramos el equilibrio. La alimentación será de gran ayuda para establecer un ritmo y darnos la sensación de bienestar si nos alimentamos saludablemente, no sólo cuidando los alimentos que tomamos sino también el cómo lo hacemos. Es importante crear un ambiente agradable en la mesa, cuidando los detalles y aprovechando la oportunidad para charlar de la vida y no contaminar el momento con informaciones o asuntos negativos.
  • Repartir las responsabilidades domésticas entre todos los miembros de la familia. En la infancia y adolescencia tener estas responsabilidades contribuye a fomentar un buen autoconcepto ( se sentirán útiles e importantes para el funcionamiento de la casa), su autoestima se refuerza y fortalece su voluntad.. Hacer la cama, fregar platos, barrer la casa o el jardín, limpiar el polvo, doblar la ropa, cortar verduras, amasar… además contribuyen a practicar movimientos básicos que ayudan a que el cerebro tenga una buena estimulación bilateral.
  • Tener momentos de descanso y silencio cada día. La lectura puede ser una buena compañera. El descanso delante de una pantalla, no es descanso. Apagar las pantallas antes de que anochezca, ayudará a poder conciliar el sueño mejor; porque el cerebro deja de recibir la señal de estar despierto que le provoca la luz (azul)de la pantalla.
  • Cuidar y protegernos de los estímulos que recibimos toda la familia. Estar permanentemente escuchando, viendo y hablando sobre la situación que vivimos hace que inundemos nuestro sistema neurológico de cortisol, y entremos en estados de ansiedad. Decide qué momentos del día te vas a informar, y deja libre el resto del día para recibir otros estímulos que te nutran y ayuden a tener bajos los niveles de cortisol. Cuidar la sobreexposición a las pantallas en estos días de pasar tanto tiempo en casa es muy importante. Sobre todo para las niñas y los niños ; toda la estimulación que reciben a nivel mental tras los videojuegos y películas, necesitarán sacarla en movimiento físico después. Por eso es bueno bailar, saltar, jugar por la casa, barrer, fregar…
  • Tener un proyecto de manualidad para estos días; donde cada día dedicar un rato a trabajar con tus manos, desarrollando la motricidad fina. Se trata de pensar un proyecto, dedicarle tiempo y mantenar la voluntad para terminarlo. Algunas ideas: tejer una manta, un bolso, una bufanda con punto o ganchillo; tallar madera; modelar con arcilla; papiroflexia; punto de cruz; fieltro; carpintería…
  • La calma, la paciencia, el cuidado, el tacto en el trato, la proximidad, la atención participativa y cariñosa, los limites amorosos, mirada positiva,la seguridad, la protección, la confianza… nos ayudarán a disfrutar y cuidar de estar en familia.
  • Necesitaremos tiempo personal las personas adultas para hacer aquello que nos hace sentirnos bien, tiempos de estar a solas para poder recargar las pilas, ( silencio, bailando, música, tejiendo, leyendo, baño relajante, automasaje, meditación….), para poder seguir haciendo la tarea de acompañar a nuestras criaturas en este momento tan exigente donde a todas nuestras responsabilidades habituales, se le añade la académica.

Si cuidamos estos aspectos, estamos cuidando la capacidad de tener un pensamiento más claro y ordenado. Es sobre esta base sobre la que podremos pensar más claramente, en estos momentos que nos requieren tomar decisiones cada momento, donde estamos bombardeadas de informaciones y de medidas que cambian según avanza la crisis.

Teniendo en cuenta estas propuestas la paciencia se desarrolla y se amplifica, y esta cualidad la necesitamos para los días que se nos avecinan, días de estar en casa, de volver a dentro y de no poder salir. La calidez que aportemos a nuestro día a días y a nuestro hogar, harán que la tolerancia y el respeto germinen en nuestros hogares para este momento desafiante y florezcan ampliamente en el futuro.

Si nos centramos en cuidar estos aspectos podremos transitar esta crisis aceptando las circunstancias, respirando nuestras emociones, cuidando de nosotras y nosotros para así, y solo así,  poder cuidar de quienes nos necesitan.

Ánimo y muchos cuidados

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